Llega la lluvia de estrellas más esperada del año

Escrito   ▪  10/08/2018

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La noche del 12 al 13 de agosto será el mejor momento para disfrutar de este gran espectáculo

Las Perseidas o lágrimas de San Lorenzo son probablemente lalluvia de estrellas más popular del año, no sólo por ser una de las más activas y espectaculares, sino también probablemente por ocurrir agosto, cuando la buena temperatura nocturna y las vacaciones de muchos lo ponen más fácil para salir a disfrutar del cielo de noche.

Las estrellas fugaces, un fenómeno de nombre muy confuso, no tienen nada que ver con las estrellas, astros situados a años luz de distancia, sino que en realidad se producen aquí mismo, en la propia atmósfera de nuestro planeta Tierra. También llamadas meteoros, estos fenómenos son en realidad los trazos de luz dejados por pequeños fragmentos de roca al entrar en nuestra atmósfera a gran velocidad y desintegrarse. Mayoritariamente su origen está relacionado con los cometas, y en concreto con el rastro de material que dejan al acercarse estos a las proximidades del Sol.

Lo que sucede cada año a mediados de agosto es que nuestro planeta atraviesa el rastro de polvo y rocas dejado por el cometa Swift-Tuttle. Durante varias noches, estos pequeños trozos de cometa chocan con la Tierra a más de 200.000 km/h y producen una lluvia de meteoros. La mayoría de estos meteoros son producidos por fragmentos de no más de unos milímetros de tamaño, y se desintegran unos 100 kilómetros antes de chocar con la superficie terrestre.

Cada 133 años el Swift-Tuttle se aproxima de nuevo al Sol, lo que hace que se funda una parte su superficie por la radiación solar y dejando tras de sí un rastro de escombros. Su último paso fue en 1992, cuando las lágrimas de San Lorenzo fueron especialmente activas, y no volverá a acercarse al sistema solar interior hasta el 2126. Sin embargo, la gran cantidad de escombros dejados por el cometa prometen mantener esta lluvia de meteoros activa durante todo el próximo siglo.

Por qué se llaman así

Las Perseidas no son la única lluvia de estrellas que se conoce. A lo largo del año, nuestro planeta se cruza, en su movimiento de traslación alrededor del Sol, con otros múltiples rastros de algunos de los miles de cometas conocidos, lo que produce otras lluvias de meteoros. En abril, por ejemplo, se observan las Líridas, y alrededor del 13 de diciembre se pueden ver las Gemínidas, seguramente la más activa de todas y que este 2018 volverá a verse en buenas condiciones, con la Luna apenas creciente.

Los nombres de las lluvias de estrellas, asociados a algunas constelaciones (Oriónidas, Líridas, Leónidas, etc.) tienen su razón de ser. En el caso de las Perseidas, por ejemplo, la combinación entre el movimiento de la Tierra y el de la nube de escombros del cometa Swift-Tuttle hace que todos los trazos de meteoros parezcan venir de una misma dirección del cielo, un punto que se denomina el radiante.

Las Perseidas o lágrimas de San Lorenzo son probablemente lalluvia de estrellas más popular del año, no sólo por ser una de las más activas y espectaculares, sino también probablemente por ocurrir agosto, cuando la buena temperatura nocturna y las vacaciones de muchos lo ponen más fácil para salir a disfrutar del cielo de noche.

Las estrellas fugaces, un fenómeno de nombre muy confuso, no tienen nada que ver con las estrellas, astros situados a años luz de distancia, sino que en realidad se producen aquí mismo, en la propia atmósfera de nuestro planeta Tierra. También llamadas meteoros, estos fenómenos son en realidad los trazos de luz dejados por pequeños fragmentos de roca al entrar en nuestra atmósfera a gran velocidad y desintegrarse. Mayoritariamente su origen está relacionado con los cometas, y en concreto con el rastro de material que dejan al acercarse estos a las proximidades del Sol.