Dreamers: todo lo que necesita saber para entender el lío del DACA

Escrito   ▪  27/02/2018

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Las cortes estadounidenses podrían ser las que tengan la última palabra sobre el programa que le da algunos beneficios a los hijos de inmigrantes ilegales.

Daca se ha convertido en una de las fuetes de frustración para administración Trump. Entérese de todo lo que debe saber sobre el programa migratorio de la era Obama que, por ahora, Trump no ha logrado torpedear. 

¿Por qué se inventaron el DACA?

En 2001, al congreso de Estados Unidos llegó la primera versión del DREAM Act, un paquete legislativo con el que se buscaba que los hijos de inmigrantes ilegales pudieran formalizar su situación migratoria y, eventualmente, adquirir la ciudadanía estadounidense. Aunque en sus diferentes reencarnaciones la propuesta contó con el apoyo de republicanos y demócratas, durante más de 10 años no se logró un acuerdo sobre el tema.

En 2012, el presidente Barack Obama decidió tomar otro camino y, a través de un acto legislativo, instauró el DACA, que significa programa de Acción Diferida para la Llegada de Niños.  

Los jóvenes que entraban a DACA no adquirían la ciudanía estadounidense pero sí obtenían un permiso temporal que impedía que fueran deportados y, adicionalmente, les permitía trabajar, acceder a programas educativos y adquirir licencias de conducción.

¿Quién pude ser beneficiarlo de DACA?

Para entrar al programa la fecha de llegada a Estados Unidos debía ser anterior a 2007 y tener menos de 16 años en el momento en el que se asentaron en el país.

Si a la fecha en la que empezaba el programa los aspirantes tenían más de 31 años, no podían ser beneficiarios, así como recibían un rotundo no las personas que tenían delitos graves en su historial.

El pasado 5 de septiembre, cuando el presidente Donald Trump suspendió el programa 690.000 jóvenes se habían registrado, pero Trump no es el primer que el Daca se ha encontrado en su camino.

¿Quién demandó al DACA y por qué?

Antes de que la administración Obama terminara, allá en 2014, el entonces presidente tomó una decisión arriesgada: quería extender los beneficios de DACA a personas mayores de 31 años y para familias donde los padres eran indocumentados y sus hijos ciudadanos estadounidenses.

La medida habría permitido la protección de cerca de 4,5 millones de indocumentados. Sin embargo, un grupo de 26 Estados Federales logró frenar la expansión de DACA a través de una demanda contra de la administración Obama.

Cuando Trump llegó al poder, DACA seguía existiendo, pero solo protegía a la población original, es decir, a jóvenes y niños.

En ese momento, los fiscales generales de 10 estados amenazaron con volver a usar recursos legales para ponerle fin a lo que quedaba del programa. La fecha límite que propusieron para no presentar el recurso legal era el cinco de septiembre y Trump obedeció.

Ese día el Fiscal General Jeff Sessions anunció que DACA estaba suspendido. Con todo y eso, la administración Trump no había logrado terminar del todo con el programa y optó por pasarle el balón al Congreso para que el asunto se resolviera allí.

¿Qué hicieron los congresistas?

El plazo que los legisladores tenían para definir el futuro de DACA era hasta el 5 de marzo. El partido demócrata prometió que la defensa de los “soñadores” se convertiría en su bandera política pero poco lograron al respecto.

Para tratar de forzar un acuerdo migratorio con los republicanos, algunos congresistas demócratas impidieron la aprobación del presupuesto federal y provocaron dos apagones burocráticos que no duraron mucho y tampoco definieron nada.

Si no pasó nada en el Congreso ¿Por qué Daca sigue vivo?

La posición de administración Trump sigue siendo clara: en palabras del portavoz de la Casa Blasnca, Raj Shah, DACA es un programa “claramente ilegal” porque "proporciona en masa permisos de trabajo y un sinnúmero de beneficios del Gobierno a inmigrantes ilegales".

A pesar de esto, Trump ha demostrado su frustración por poder deshacerse de DACA.

En enero de este año, el juez William Alsup de corte del distrito norte de California le ordenó reactivar el programa en todo el territorio estadounidense.  También lo obligó a seguir recibiendo solicitudes de renovación hasta que se resuelvan los litigios que se han presentado en contra de DACA.

El fin de DACA se alejó todavía más cuando el Tribunal Supremo estadounidense rechazó la petición del Gobierno para pronunciarse sobre DACA. La decisión terminó en manos del Tribunal de Apelaciones del Noveno Distrito, con sede en San Francisco, de talante liberal.   

Trump, que ya tiene un largo historial de encuentros con el tribunal de San Francisco ha dicho que "no hay nada tan malo" como esa instancia jurídica.

¿Qué opciones le quedan a Trump?

"Nosotros perdemos, perdemos, perdemos y luego peleamos en el Tribunal Supremo", añadió el mandatario quien además hizo saber que no esperaba ninguna “sorpresa” sobre frente a la determinación de la Corte de Apelaciones.

EL siguiente paso, entonces, es el Tribunal Supremo, una instancia en la que Trump ya ha recibido fallos favorables, como ocurrió con su prohibición migratoria y donde, recientemente, los republicanos lograron nombrar al juez conservador Neil Gorsuch.

Lo cierto es que, por ahora, DACA está funcionando y que es muy poco probable que los jueces se pronuncien sobre el teman antes del 5 de marzo, la fecha que Trump había fijado en el calendario para enterrar de una vez por todas a la iniciativa. Está claro que le aguaron la fiesta.

Fuente: www.elespectador.com

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